jueves, 17 de octubre de 2013

CRÓNICA: CULPEMOS AL AMOR

Culpemos al amor. Mariana y Saúl son dos grandes amigos, en realidad Mariana es amiga desde hace mucho tiempo atrás, pues a Saúl lo conocí desde que comenzó a salir con ella, pero me cae muy bien y hacemos muchas cosas juntos, aunque últimamente he tenido que prestarle mi hombro a Mariana, porque Saúl ha decidido mirar en derredor y ella -Marianita- ya no es su única atracción, en realidad no estoy segura si ha sido la única alguna vez, yo apostaría que no. Pero ella se empeña en intentar cambiar las cosas y en el intento ha llegado a puntos extremos. Todo comenzó cuando Mariana le pidió prestado el computador a Saúl para hacer un trabajo, él con ganas de ayudarle le dijo que mejor lo usara el resto de la noche y se lo regresara al siguiente día, ella aceptó y una vez Saúl se marchó, prosiguió con su trabajo, eran casi las 12 de la noche cuando sonó mi celular, “ha de ser grave, pensé, Mariana nunca llama tan tarde” y contesté, entre sollozos no lograba entender lo que su voz narraba, era una verdadera tristeza escucharla, ella tan sonriente y tierna estaba destrozada, al fin comprendí el motivo, había visto en el computador de él, conversaciones con varias mujeres, que más bien parecían relaciones sexuales virtuales, ella sin saber qué hacer, solo lo llamó, lo insultó rápidamente y colgó, según me dijo, pero mientras hablábamos, él llegó a su casa y por la ventana le gritaba “Mariana, ábreme, no sé qué pasa”, le dije que no lo hiciera, pues estaba muy exaltada, ella intentó dormir y terminar su trabajo lo cual no fue posible, pero tuvo un poco de fuerza, pues no le abrió. Mariana se alejó de él por más de 15 días, dejó su computador conmigo y yo se lo entregué, consciente de que él intentaría darme la otra versión de las cosas, y así fue, no era exactamente otra versión pues no podía negar nada de lo que ella había visto, solamente justificó el por qué: “ Desde muy pequeño se me ha facilitado establecer relaciones por internet, mis primeras novias las encontré allí, y nunca he sido capaz de dejar eso a un lado, pero no quiero que Mariana se aleje de mi”; yo no comprendí nada, en parte por mi propia experiencia con los hombres y en parte porque me parecía una excusa rebuscada, pero quizá Mariana no pensó igual y decidió después de varias conversaciones, seguir con él. Hoy casi 4 meses después de que Saúl le insistiera con lágrimas y caricias a Mariana que volviera a su lado, la encuentro sola en la cafetería llorando silenciosa tras un libro, ahora Saúl asegura no quererla más y le explica que se debe alejar de él, pues pretende estar con más mujeres, así sin más. Yo por mi parte no sé que decirle, nunca creí que de allí saliera algo bueno, aunque siempre parecían tan felices, le pregunto qué piensa hacer y responde: “insistir, quizá más adelante se enamore de mi”, quisiera no haberla mirado con pesar, pero supongo que lo notó, ella siguió “siempre he ido contra la corriente, y ese es el motivo para que esté aquí también... creo que me enamoré de él y no soporto la idea de cocinar, estudiar, dormir, reír y todo lejos de él, tú dirás que es cuestión de tiempo.... que nadie muere de amor, pero a mi me duele desde la cabeza por los golpes de ayer hasta respirar”, enseguida le pregunté por esos golpes, y me contestó que ella misma se había pegado contra la pared mientras discutía con Saúl, pensé que eso ya era exagerado y le recomendé un psicólogo, Mariana no paraba de llorar “si tuviera fuerza...” se reprocha. Mariana me habló por internet en la noche, se ha vuelto a ver con Saúl, quedaron en seguir juntos hasta que él esté con otra persona; este acuerdo me pareció muy cruel, pues solo prolongará más su dolor, pero ella dice “es que eso puede cambiar” mientras él le contesta “mejor no te ilusones”. Culpemos al amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario