lunes, 15 de abril de 2013

experiencias de lectura


Hago mi esfuerzo por recordar mis primeros encuentros con la lectura, y doy de primera mano con el género cuento, pues mi infancia transcurrió entre barbies y cuentos de hadas, nada más importaba entonces, ni los problemas familiares que ahora sí recuerdo, ni los niños que jugaban al lado, recuerdo que una vez mi madre me compró un cuento que tenía casete incluido, era el de Mulán, me gustaba tanto, que intentaba parecerme a ella, me sabía el cuento de memoria, incluso hoy recuerdo el comienzo “Esta es la historia de mi valiente nieta Fa Mulán, todo comenzó el día en que la casamentera...” y así continúo, hasta completar el libro completo de cuentos de disney, luego vino un libro que se llamaba algo así como 364 cuentos y más, que era una colección en la que cada día del año tenía su propio cuento, y recuerdo que el del 13 de mayo, es decir,el de mi cumpleaños, era de un niña que para entrar a la casa de sus padres, debía comerse toneladas de pistacho, pues la máquina que estos tenían para hacer helados, había explotado, cubriendo toda la casa; más adelante recuerdo otras buenas experiencias de lectura en la primaria, especialmente recuerdo tres libros, uno que trataba sobre las matemáticas y la magia, otro que era sobre clases de demonios y de duendes, y el último y quizá anterior a los otros dos “la escuela de los vampiritos”, es increíble, ahora que lo pienso, recordar el hilo narrativo de esas historias, quizá porque eran impactantes; todo se había limitado a lecturas obligatorias de la primaria, pero hay algo que siempre recuerdo, que a su vez estoy segura fue lo único sensato y bueno que hizo mi padre antes de irse: un día de esos domingos de visita, más o menos por mis 7 años, después de ir a comer un brownie con helado en la heladería Popsy de cabecera, en un semáforo, exactamente aquel que se ubica ahora frente al éxito principal, un señor estaba vendiendo el libro de “Harry Potter y la cámara secreta” y él me preguntó si me gustaba leer, y yo contesté afirmativamente, siendo esta mi primera novela no obligatoria, que devoré en menos de una semana; luego viene una etapa larga de afición a la tragedia griega, en realidad fue a toda la cultura griega, y sobretodo a la mitología, sabía la historia de cada dios, semidios y mortal importante, me divertía leyendo sobre Promoteo o Ulises, a la vez que por deber leía cosas aburridas del colegio, que ahora reconozco como importantes e interesantes, como el Popol Vuh, María, El principito... etc..., y posteriormente lo que recuerdo es mi gran gusto por el Fausto de Goethe y por Los Miserables de Victor Hugo.

sábado, 13 de abril de 2013

OBJETO


Al salir del ascensor, no solo la vi de repente. Sentí con rareza, pesar por ella, pero aún más por mí, pensé… que quizá nunca he dado a cada objeto el sentido no valor, que merece; y ésta en especial, es de aquellas cosas que suelen valorarse en momentos cotidianos pero vacíos, especialmente porque el único deseo que sobre ella recae, es eliminar otros objetos de la vida útil. ¿Útil?, como si estando allí dejaran de desaparecer en realidad; ahora que por primera vez lo pienso, podría ser ella incluso, el baúl de secretos más importante de la Universidad: las malas notas de un estudiante de filosofía, la carta de despedida de algún profesor que, con furia y antes de bajar a buscar un celador-policía que abriera la reja para tomar su carro, decidió arrugar y depositar su fuerza y rencor en ella, la citación al programa de prevención de una estudiante de español y literatura, que alcanza a pronunciar “mejor, deberían prevenirnos de acercarnos a ese patético lugar” y sin importancia rompe la inoportuna invitación, la conversación entre el profesor y la alumna de economía, que al no recibir una respuesta satisfactoria sobre su reclamo acerca del proceso de separación matrimonial del profesor, también decide dejar el tema tirado y piensa que de esa forma no lo recordará durante el día; ¿cuántos secretos más, podrá guardar diariamente?, y lo mejor de todo es que a ella aparentemente nadie la subyuga, ¡no tiene candados!, no está amarrada con tornillos ni pitas, no tiene esa horrible tapa que impediría observar libremente todo su cuerpo interior, es semi-libre, y entonces debería ahora cambiarle un sustantivo a los versos de Bukowski (“cuando estás en la calle/ es cuando te das cuenta de que /todo/tiene dueño”), no es solo la calle, es la vida, y la universidad las que tienen dueño, igual que la basura. Dejaré de verla en ese lugar cuando a algún enviado del Olimpo, se le ocurra decir que ya no es apropiado tenerla allí y lo mejor es deshacerse de ella- ¿deshacerse de una basura?; sin embargo no es una basura normal, está deteriorada, al parecer fue arrancada de alguna superficie y quizá usada por estudiantes como atrapa- gases hace unos meses, quizá también ha sido trasladada de edificio a edificio, por tanto conoce desde chistes de costeños en el edificio Camilo Torres, hasta dibujos abstractos en el Mamitza. Ahora bien, reconozco su importancia, pero… ¿qué puedo hacer al respecto?. Como tantas veces, las palabras carecen de acción.

MARIONETA



Para empezar, debo advertir que no tengo todos los créditos de la realización de esta marioneta, y que a decir verdad, fue elaborada a tan solo 2 días de su presentación. No fue fácil en primer lugar para mi pedir colaboración con “una tarea” de la universidad, pero tenía que hacerlo pues las manualidades definitivamente no son mi fuerte, aún así sabía que a alguien le encantaba hacer ese tipo de cosas, y que no dudaría en gastar dos días enteros cociendo tela y pegando ojitos, era mi mamá, quien después de no recuerdo cuántos años se divirtió con un trabajo mío. Por supuesto que ayude, en cosas elementales, como elegir si sería un animal o la novia de Jack, y como la idea inicial con algunos compañeros era hacer personajes de Tim Burtton escogí la segunda- la novia de Jack, seguidamente me encargué de convencer a un amigo para que su marioneta fuera Jack, y aquí se cruzan dos historias, porque mi mamá también ayudó en la elaboración de Jack, para que su tamaño, aspecto, expresión y demás, no desencajara con el de su novia marioneta.
 

Comenzamos el viernes a medio día, tardamos dos horas seleccionando y comprando los materiales necesarios, y aproximadamente a las tres de la tarde comenzamos; mi mamá se había adelantado y ya sabía paso a paso cómo hacerlos,porque la noche anterior había descargado una guía para hacer marionetas muy completa que encontró en internet; entonces comenzamos de una vez, mientras mi mamá cocía los vestidos de ambas marionetas, nosotros hicimos lo básico, pegar los palos para los cuerpos, y hacer en forma de cruz las madejas para manejarlos, luego y quizá lo más demorado fue hacer los rostros, pues aunque no son difíciles, ninguno de los tres pinta bien, al fin mi mamá lo hizo también; para finalizar solo quedaban detalles como moños, flores, cabello, que realicé yo.
 

Estuvimos muy satisfechos al final,aunque sin duda eran mis hermanas las más felices con las marionetas; pero al momento de probarlas con los hilos, notamos que era necesario poner imanes en los pies de las marionetas, sino queríamos que parecieran fantasmas levitando... y ese fue el último detalle que incluimos.

viernes, 12 de abril de 2013

SINTAXIS DE LA IMAGEN




EQUILIBRIO

INESTABILIDAD

SIMETRÍA

ASIMETRÍA

REGULARIDAD


IRREGULARIDAD
SIMPLICIDAD

COMPLEJIDAD

UNIDAD


FRAGMENTACIÓN

ECONOMÍA


PROFUSIÓN

RETICENCIA

EXAGERACIÓN

PREDICTIBILIDAD

ESPONTANEIDAD
ACTIVIVDAD

PASIVIDAD


SUTILEZA

AUDACIA

NEUTRALIDAD

ACENTO

TRANSPARENCIA

OPACIDAD

COHERENCIA

VARIACIÓN

REALISMO

DISTORCIÓN

PLANO

PROFUNDIDAD

SINGULARIDAD

YUXTAPOSICIÓN

SECUENCIALIDAD

 ALEATORIEDAD

AGUDEZA

DIFUSIVIDAD


CONTINUIDAD
EPISODICIDAD